Lectura: “Llevaban a enterrar al hijo único de una mujer viuda y, … al verla, el Señor se conmovió y le dijo: «No llores» … y Jesús dijo: «Joven, yo te lo ordeno, levántate». El muerto se incorporó y empezó a hablar. Y Jesús se lo entregó a su madre». (Lc 7, 12-15).
Meditación:
Jesús ve el corazón de esta mujer viuda; pero no la deja sola, sin su hijo. Desde la Cruz también ve a María y no la deja sola, ni por tres días, nos la entrega como Madre. Jesús tiene un Corazón compasivo; se conmueve, se deja afectar interiormente, deja que el Espíritu lo impulse a ayudar a los demás.
El joven está muerto y Jesús lo resucita; lo devuelve a la sociedad que lo ha desahuciado, como que no tiene remedio, pues le falta un referente, el padre. Ahora Jesús asume su paternidad espiritual, dándole nueva vida, haciendo que se pueda comunicar, que pueda hablar. Hoy muchos jóvenes que viven aislados, como muertos, sufren la irrealidad de la virtualidad.
Jesús entrega al joven a la madre, hace que renazca su fecundidad, ahora educando a su hijo; estableciendo el vínculo de dependencia sana con su autoridad. Los educadores (padres y docentes) necesitamos ejercer la vocación que Dios nos encomienda.
Oración: ¡Señor, haz que dé vida a los demás comprometidamente!
Contemplación:
Veo el dolor de los jóvenes y de los padres… qué hacer…
«Yo Soy el Camino, haz que me conozcan y me sigan».
Quiero dar vida haciendo que los otros te conozcan y amen.
Acción: Compadecerme respondiendo con caridad.
Hno. Javier Lázaro sc.
Copyright © 2025 Colegio Belgrano