Señor, haz que escuche tu Palabra y la guarde en mi corazón

15 septiembre, 2025

Meditación:

El centurión, un soldado romano, que no tiene una identidad religiosa, no lo sabe explicar, pero percibe algo sublime y divino en Jesús, por eso no se atreve a acercarse; aunque tiene el poder no se cree digno de hablarle para pedirle que cure a su criado. Sólo cuando ve a Cristo en la Cruz, puede decir “verdaderamente es el Hijo de Dios”.

El centurión es humilde y reconoce la divinidad de Jesús en su máxima humildad, cuando lo ve morir como un malhechor por nuestro amor. El centurión envía a sus amigos para hablarle; nuestros amigos-virtudes son: la oración, la escucha, la humildad, la confianza, la compasión,…

Tiene una confianza absoluta en su Palabra; identifica el poder de la Palabra con Cristo. Estamos llamados a conmovernos o estremecernos interiormente cada vez que escuchamos la Palabra de Dios, pues es Cristo, Palabra del Padre, que llena nuestro corazón y nos fecunda por el Espíritu.

Oración: Señor, haz que escuche tu Palabra y la guarde en mi corazón.

 

Contemplación: 

  • Me rodeo de ruidos, que me impiden escuchar la Palabra de Dios…

  • «Yo Soy la Palabra, te doy Vida, te ilumino el Camino».

  • Quiero escuchar tu voz y seguirte con determinación.