Señor, haz que escuche tu Voz y mi corazón te responda

23 diciembre, 2025

Meditación:

El Ángel había anunciado a Zacarías que nacería un niño y que tendría que ponerle el nombre de Juan. Como no creyó, se quedó mudo. Ahora ya ha nacido el niño y Zacarías acepta que es un elegido de Dios, que será un profeta. Sólo entonces se le suelta la lengua y agradece la bendición que es para todo el pueblo de Israel.

Poner el nombre significa pertenencia (llevamos el apellido de la familia), pero el nombre lo recibimos en el Bautismo; desde antes de la creación, Dios nos ha elegido como hijos amados y nos da una misión. Somos el profeta, anunciamos que nuestra patria definitiva es el cielo.

El llamado de Dios supera nuestras capacidades, sólo podemos responder con la gracia del Espíritu. No podemos silenciar la vocación recibida, pues siempre resuena la voz divina y es el único camino de realización plena. Dios nos da la libertad para responder, pero sólo en Él está la alegría.

Oración: Señor, haz que escuche tu voz y mi corazón te responda.

 

Contemplación: 

  • Hago de la libertad un absoluto y desestimo el llamado de Dios…

  • «Yo deseo que seas feliz, que respondas libremente».

  • A Ti me entrego, para amarte y servirte.