¡Señor haz que te siga y me alimente de tu Palabra!

23 septiembre, 2025

Meditación:

La Virgen María, aunque da plena libertad a Jesús, si está atenta a sus necesidades humanas, por eso quiere verle. En medio del fragor del anuncio del Reino, Jesús, como Hombre, se cansa y necesita la mirada de su Madre y sus parientes; es una forma de sostenimiento afectivo. Jesús acepta este ánimo con sencillez y humildad, no se siente solo. A su vez, María está contenta porque realiza la misión que le ha encomendado el Padre.

La Virgen también se acerca a nosotros y nos sostiene; hace falta que salgamos del aturdimiento del activismo, para que recojamos su mirada amorosa. Pero Jesús nos advierte que nosotros también podemos ayudarle y consolarle, escuchando su Palabra y viviéndola. Al rumiar la Palabra somos fecundos y damos vida a los demás, vivimos la maternidad espiritual.

La Virgen también acompaña a Jesús en el Camino del Calvario y al pie de la Cruz. Nos acompaña a nosotros en medio de las dificultades y nos llama a escuchar la Palabra, para que tengamos otra perspectiva.

Oración: ¡Señor haz que te siga y me alimente de tu Palabra!

Contemplación: 

  • Hago cosas y me olvido de mirar a la Virgen, así quedo árido afectivamente.

  • «Yo te doy a mi Madre y te regalo mi Palabra».

  • Quiero recoger tu mirada, María.