Lectura: “Uno de la multitud le dijo: «Maestro, dile a mi hermano que comparta conmigo la herencia». Jesús le respondió: «Amigo, ¿quién me ha constituido juez o árbitro entre ustedes?». Después les dijo: «Cuídense de la abundancia, la vida de un hombre no está asegurada por sus riquezas»”. (Lc 12, 13-15)
Meditación:
Las cosas materiales son limitadas y cuando aspiramos a poseerlas, causamos conflictos, envidia y confrontación; pues otros también las quieren. En lo material buscamos seguridad pasajera, todo se gasta y pasa; además nos rebajamos en cuanto a nuestra grandeza y dignidad; ya que nuestra vocación es el encuentro con Dios que es nuestro Padre y con los otros que son nuestros hermanos.
Cuando ponemos en primer lugar las cosas o las mascotas, atrofiamos el corazón; nos incapacitamos para amar y vivir en la alegría. Estamos llamados a vivir la relación fraterna con Cristo y con quienes nos rodean; renunciando a poseer, dominar o manipular a los demás.
Estamos hechos para la entrega y el servicio gratuito. Cristo al compartirnos los secretos de su relación con el Padre, nos ha hecho sus amigos y hermanos, pues nos comparte su Vida. Los bienes espirituales cuando los damos a los demás se acrecientan en nuestro corazón.
Oración: Señor, haz que viva en tu Amistad y Fraternidad.
Contemplación:
La ambición y el deseo de ser más que los demás, me domina… y me lleva a la pelea…
«Yo Soy tu Amigo, te doy el amor del Padre…».
Dame un corazón pobre de espíritu…
Acción: Confiar y esperar todo del Padre.
Hno. Javier Lázaro sc.
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