Lectura: “Cuando entren en una ciudad o en un pueblo, busquen a alguna persona respetable y permanezcan en su casa hasta el momento de partir. Al entrar en la casa, salúdenla invocando la paz sobre ella». (Mt 10, 11-12)
Meditación:
Jesús establece la amistad, cuando encuentra corazones dispuestos a recibirlo. Es como la semilla, dependerá de cómo está el terreno, para que dé fruto o desaparezca. Dios busca nuestra amistad, quiere establecer el puente de la comunión, para darnos su paz. Acogemos o recibimos este regalo sólo cuando buscamos la verdad, el bien, lo bello, el encuentro, la entrega, el servicio… Muchos dicen que quieren vivir en paz, pero no sacan los obstáculos de su corazón para poder recibirla.
Somos llamados y enviados a anunciar el Reino; somos portadores de un tesoro infinito; es preciso que vivamos en exclusividad para Cristo; sólo cuando permanecemos en la amistad profunda, comunicamos la vida que Él no da. Somos sus testigos, vivenciamos su desposorio espiritual, sentimos con Él.
La relación personal con Cristo no nos cierra sobre nosotros mismo o polariza nuestras relaciones; nos abre a la universalidad; nos permite llegar a todas las personas con una mirada fraterna, sin apropiarnos de nadie. El Espíritu hace que vivimos con fidelidad creciente.
Oración: Señor, haz que viva en tu Amistad y lleve tu Paz a todos
Contemplación:
En mi relación con los otros estoy pensando qué darles…
«Yo te envío, para que lleves mi Paz y vivan en mi Amistad».
Quiero vivir contigo y ser testigo de tu Amor.
Acción: Llevar la paz.
Hno. Javier Lázaro sc.
Copyright © 2025 Colegio Belgrano