Lectura: “Si tu ojo es para ti ocasión de pecado, arráncalo, porque más te vale entrar con un solo ojo en el Reino de Dios, que ser arrojado con tus dos ojos a la Gehena,… La sal es una cosa excelente, pero si se vuelve insípida, ¿con qué la volverán a salar? Que haya sal en ustedes mismos y vivan en paz unos con otros». (Mc 9, 46-50).
Meditación:
Algunas veces somos esclavos del pecado por alguna tentación que se nos presenta y no somos capaces de apartarnos. La sabiduría frente a la tentación es alejarnos, cortar… No nos quedemos en la lamentación por vivir en pecado, vayamos a las causas y confiemos en la gracia divina.
Pero Jesús va más allá, además de pedirnos salir del pecado, quiere que seamos sal en la tierra; que llevemos la alegría de nuestra amistad con Él a todo el mundo. La comida insípida no nos gusta. Nosotros estamos llamados a mostrar el gozo y la paz que supone vivir en Cristo.
Hacer presente a Dios en todas las realidades hace que seamos sal espiritual, que demos un sentido profundo a cada situación. Somos diferentes, necesitamos dejar obrar al Espíritu en nuestro corazón y caminar con Cristo.
Oración: Señor, haz que viva la alegría de tu amistad.
Contemplación:
Siento que soy uno más en la sociedad… vivo en la rutina, sin sabor…
«Yo te llamo, te envió a llevar la Buena Noticia a todos».
Quiero ser tu mensajero y vivir en tu amistad.
Acción: Vivir para Cristo y anunciar su Reino.
Hno. Javier Lázaro sc.
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