Señor, me das la vida y a Ti me entrego

11 enero, 2026

Meditación:

Jesús, que es Hombre, se acerca a recibir el bautismo de conversión que daba Juan Bautista; no tiene pecado, pues también es Dios, se solidariza con nuestra realidad, es nuestro hermano y se pone en la fila de los pecadores. Pero en ese momento se manifiestan el Padre y el Espíritu Santo; Jesús actúa en comunión perfecta.

El Espíritu Santo se aparece en forma de paloma, signo de la entrega del Padre al Hijo y de aceptación de su amor. Ya en la presentación en el templo, María y José, presentaron dos palomas; un signo de la entrega de Cristo al Padre y la otra la correspondencia del Padre al Hijo.

La Trinidad es entrega mutua por el Espíritu; pero ahora por el bautismo de Jesús, entramos nosotros a participar de esta relación. Es el Padre quien le dice a Jesús y a nosotros: “eres mi Hijo amado”. El Espíritu nos ayuda a corresponder.

Oración: Señor, me das la vida y a Ti me entrego.

Contemplación: 

  • Jesús me has introducido en la relación de amor de la Trinidad…

  • «Yo Soy el Hijo y tú mi hermano… somos familia».

  • Quiero vivir la fraternidad por el Espíritu.