Señor, me has elegido y consagrado

2 febrero, 2025

Meditación:

María y José ofrecen al Niño Jesús al Padre. Esta es la llamada a toda persona, vivir la entrega, la ofrenda de sí mismos a Dios y a los otros en el servicio. Esto lo vivimos en el Bautismo, pero luego en la madurez, lo elegimos cada día y sobre todo en el compromiso de la vocación. Jesús lo consuma en la entrega en la Cruz.

Cristo nos ha salvado del pecado, nos ha elegido y nos injerta a su Cuerpo; formamos una sola carne con Él. Ahora somos hijos primogénitos del Padre. Vamos todos como hermanos unidos a Cristo. En su entrega estamos nosotros y nos recibe el Padre.

Los niños judíos no quedaban en el Templo… hacían una ofrenda de dos palomas. Con la primera reparan sus pecados y con la segunda se ofrecen a Dios. En nuestra consagración bautismal, es Dios quien nos da el Espíritu Santo (simbolizado en la paloma), así recibimos la gracia de ser hijos.

Oración: Señor, me has elegido y consagrado, solo soy tuyo.

Contemplación: 

  • Busco establecer vínculos… pero olvido que pertenezco a Dios.

  • «Yo te llamo a vivir la filiación… recibo tu entrega y fecundo tu corazón con el Espíritu».

  • Quiero ser sólo tuyo, tu fidelidad es eterna.