Lectura: “Yo soy la puerta. El que entra por mí se salvará; podrá entrar y salir, y encontrará su alimento. El ladrón no viene sino para robar, matar y destruir. Pero yo he venido para que las ovejas tengan Vida, y la tengan en abundancia”. (Jn 10, 9-10)
Meditación:
Cristo dice “Yo Soy la puerta”, para entrar y llegar a la salvación; también es el Camino, es el Pastor, es el Cordero, … Es y está en función de lo que necesitamos. Pero el hecho de ser la Puerta, nos habla de la vivencia de un encuentro personal. Por la puerta pasamos de a uno y Él está ahí, mirándonos a los ojos, llegando a nuestro corazón.
La puerta ayuda al pastor a contar sus ovejas, se da cuenta que están todas o va buscar a la que se ha perdido. En la puerta se cruzan la mirada de Jesús y la de cada uno; es el momento en que nos infunde la confianza de su presencia.
La puerta nos permite entrar a su Corazón, que es nuestro refugio y encontramos el calor de hogar, recibimos Vida. Así se establece una relación de amistad, en libertad, cada uno entra y sale. Estamos con Él en la intimidad y salimos a anunciar su Reino a los demás.
Oración: Señor, dame la gracia de unir mis dificultades a tu Cruz.
Contemplación:
Me siento solo cuando rehúyo el encuentro personal contigo y los demás…
«Yo Soy la Puerta, te recibo en mi Corazón».
Quiero vivir en tu Presencia.
Acción: Buscar la mirada de Jesús.
Hno. Javier Lázaro sc.
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