Lectura: «En aquella ciudad había una viuda que solía ir a decirle al juez: “Hazme justicia frente a mi adversario”. … “le voy a hacer justicia, no sea que siga viniendo a cada momento a importunarme”. Y el Señor añadió: … pues Dios, ¿no hará justicia a sus elegidos que claman ante él día y noche?» (Lc 18, 3-6).
Meditación:
Somos los elegidos de Dios, por amor viene el Hijo a salvarnos y a santificarnos, para sacarnos de la esclavitud del pecado. El Padre nos infunde vida en forma constante, sólo necesitamos salir de la autosuficiencia para poder recibir su amor. Lo que caracteriza a la viuda es la humildad, se sabe desamparada, necesitada…pide auxilio.
En la medida que podemos ver nuestras heridas afectivas, también vamos a ir al médico del corazón. Se nos pide insistencia, perseverancia…para que así nos preparemos a recibir el don de Dios. Nuestro juez siempre es Cristo, que siempre va a derramar la medicina de su misericordia.
Todas nuestras heridas se pueden sanar… hace falta que nos pongamos en camino. Cristo nos ha elegido para amar y necesitamos corazones nuevos, que estén dispuestos a darse gratuitamente y generosamente. Día y noche estamos llamados a orientar la mirada hacia Cristo, que nos infunde su gracia.
Oración: Señor, orienta mi corazón hacia Ti.
Contemplación:
Veo mis heridas… creo que no tengo remedio… estoy resignado.
«Yo te llamo y te elijo, te doy un corazón nuevo… camina libremente para amar».
Quiero ser tuyo y acoger tu vida en mí.
Acción: Ser perseverante y confiado en la oración.
Hno. Javier Lázaro sc.
Copyright © 2025 Colegio Belgrano