Señor, prepara mi corazón, para que te reciba y te ame

1 agosto, 2025

Meditación:

De alguna manera todos nos sentimos condicionados por nuestra historia, por el carácter, la ambición… Pero no estamos determinados. Dios nos ha creado libres y su amor nos ha sanado. Los contemporáneos de Jesús conocían su pueblo y familia, entre ellos no veían a ningún intelectual, ni mago… Por eso no lo aceptan. No reconocen las obras que realiza como venidas de Dios.

Jesús es Dios y Hombre. Vive la cotidianidad, pero tiene la sabiduría divina. Cuando lo escuchamos nos transforma y nos diviniza. Recibir su enseñanza y reconocer su amor, nos sana el corazón y nos llena de esperanza. Es preciso que escuchemos silenciando los ruidos exteriores y nuestros pensamientos.

Su mirada está llena de Luz; pues como profeta nos anuncia su Reino (la paz, el perdón, la verdad, la bondad…) que nos lleva al Padre; nos hace a todos de su familia. Es preciso que nos libremos de los prejuicios y nos abramos a la esperanza cierta.

Oración: Señor, prepara mi corazón, para que te reciba y te ame.

Contemplación: 

  • Veo Jesús cómo te acercas y me ofreces tu Vida… pero tengo miedo al compromiso.

  • «Yo Soy la Vida, déjate conducir por el Espíritu…».

  • Quiero seguirte, soy tuyo, obra en mí.