Lectura: “Todo el que viene a mí, escucha mis palabras y las pone en práctica, os voy a decir a quién se parece: se parece a uno que edificó una casa: cavó, ahondó y puso los cimientos sobre roca; vino una crecida, arremetió el río contra aquella casa, y no pudo derribarla, porque estaba sólidamente construida” (Lc 6, 47-48).
Meditación:
Escuchar supone: silencio interior, disponibilidad para obedecer, deseo de seguir la voluntad divina, confianza, mirada de fe… Cuando escuchamos la Palabra de Dios, recibimos el aliento divino, la fuerza para realizar lo que nos propone. La Palabra es Luz y es gracia; se nos da Cristo mismo, que nos comunica el amor del Padre.
Nuestro proyecto de vida necesitamos que esté edificado sobre la Roca que es Cristo. Cuando nos queremos sostener sobre sentimientos, seguridades materiales o modas, estamos condenados al fracaso; ante las dificultades no nos podemos sostener, pues hemos edificado sobre arena…
Seguir a Cristo, nuestra Roca, supone trabajar para adquirir convicciones, confiar plenamente en el misterio de Dios; pues al principio solo vemos el trabajo, pero luego el Espíritu hace brotar el agua Viva, que nos convierte en un manantial para los demás. Es Cristo Quien, si le seguimos, une a la familia-comunidad.
Oración: ¡Señor, sé mi Roca, en Quien me sostenga y mi alcázar protector!
Contemplación:
Busco lo fácil y pasajero, pero caigo en la inconstancia y la tristeza.
«Yo Soy tu Roca, ven a Mí, te doy el agua Viva».
Quiero seguirte y fijar mi mirada en Ti.
Acción: Adherirme totalmente a Cristo.
Hno. Javier Lázaro sc.
Copyright © 2025 Colegio Belgrano