Señor, solo soy tuyo

4 agosto, 2024

Meditación:

Jesús nos da su Vida, nos ama hasta el extremo, en forma total, muere por nuestro amor. Se nos da realmente como comida, nos da su Cuerpo, para que lo comamos. Los israelitas en el desierto comieron el “maná”. Dios los sostuvo durante cuarenta años, pero esta comida sólo era un signo de lo que nos daría definitivamente en la Eucaristía.

Hoy en forma constante buscamos satisfacer necesidades que consideramos básicas; pero si entramos en nuestro corazón descubrimos que tenemos hambre de Cristo, necesitamos una amistad que nos quiera como somos. Jesús se nos hace cercano é íntimo. Al alimentarnos de su Palabra y de su Cuerpo, quedamos transformados, divinizados, saciados.

Precisamos entregar nuestra libertad a Cristo, dejar que obre en nuestro corazón, confiar plenamente, abandonarnos a su amor. No es una idea,… es vivir esta convicción con fe; supeditando todo a su amistad. Sólo Él interpreta y acoge nuestros sentimientos más íntimos.

Oración: Señor, eres el Pan de Vida, solo soy tuyo.

Contemplación:

  • Busco compensaciones rápidas y cada vez me siento más vacío.

  • «Yo Soy el Pan de Vida, al comerme, vivo en ti, te doy la vida eterna».

  • Quiero alimentarme con tu amistad; sólo soy tuyo.