Señor, tengo hambre de Ti, dame tu Cuerpo y Sangre

2 mayo, 2025

Meditación:

Jesús realiza el signo de la multiplicación de los panes. El evangelista Juan no dice milagro, usa la palabra “signo”, para que no nos quedemos en lo primero que vemos y por la fe vayamos más allá, a lo trascendente. Aquí nos lleva a la Eucaristía, donde Cristo mismo nos da su Cuerpo como comida. En cada misa, Cristo vuelve a morir y a resucitar incruentamente para darnos su Cuerpo y Sangre.

Él Buen Pastor da de comer a sus ovejas; nos lleva a un lugar tranquilo (el pasto verde), nos hace descansar (se sentaron); nos agrupa como comunidad. Habla de cinco mil hombres; pues en aquel tiempo se contaba a los que podían ir a la guerra… por supuesto también hay mujeres y niños.

Jesús parte de la realidad, de los cinco panes y dos peces. No hace cálculos; pero sí bendice al Padre por lo que ya tiene y entonces empiezan a repartir; todos pueden comer hasta saciarse.

Oración: Señor, tengo hambre de Ti, dame tu Cuerpo y Sangre.

Contemplación: 

  • Veo el vacío de mi corazón, siento hambre de algo duradero, eterno…

  • «Yo Soy el Pan de Vida; come mi Cuerpo, recíbeme en tu corazón».

  • Quiero que llenes todo mi ser, soy tuyo.