Lectura: “Jesús les dirigió una vez más la palabra, diciendo: «Yo soy la luz del mundo. El que me sigue no andará en tinieblas, sino que tendrá la luz de la Vida»… Jesús les respondió: «Aunque yo doy testimonio de mí, mi testimonio vale porque sé de dónde vine y a dónde voy…». (Jn 8, 12-14)
Meditación:
Jesús es la Luz para nuestros corazones. Sólo viviendo en su amistad podemos caminar seguros de que realizamos la libertad. Su Luz nos hace vivenciar que somos amados y tenemos la fuerza del Espíritu para entregarnos a hacer el bien. En su Luz, vemos el Camino; disipa las tinieblas de la duda o la inseguridad.
Para recibir la Luz de Cristo necesitamos: cultivar en forma constante la fe, purificarnos interiormente con la conversión, dejarnos guiar por el Espíritu, renunciar a las obras propias del mal, dejar que nos sane el corazón, celebrar la vida con personas que viven en la Luz, vivir en la acción de gracias,…
Jesús siempre nos llama a vivir con la mirada de la fe; nos da un modo de ver según Dios, con un sentido trascendente y espiritual. Si caminamos en la Luz de la Verdad, también iluminamos a otros y somos mensajeros del Reino.
Oración: Señor, tu Palabra es la Luz de mi camino.
Contemplación:
Jesús eres la Luz, pero la opaco en mi corazón con el pecado y la tristeza.
«Yo ilumino tu corazón y te abro a la esperanza».
Quiero habitar en el fuego de tu Amor.
Acción: Elegir siempre la verdad al actuar.
Hno. Javier Lázaro sc.
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