Lectura: «Jesús entró en el Templo y, mientras enseñaba, se le acercaron los sumos sacerdotes y los ancianos del pueblo, para decirle: «¿Con qué autoridad haces estas cosas? ¿Y quién te ha dado esa autoridad?». Jesús les respondió: «Yo también quiero hacerles una sola pregunta… ¿De dónde venía el bautismo de Juan?… “. (Mt 21, 23-26)
Meditación:
Los sumos sacerdotes se creían los dueños del templo de Jerusalén y por esto se le acercan a Jesús, para increparle y preguntarte: por qué predica y hace curaciones. El templo era un signo de la presencia de Dios; pero ahora tienen a Cristo, que es Dios en el Templo y no lo reconocen…Sólo están dominados por el deseo de poder…
La autoridad de Jesús brota de su: humildad, capacidad de servicio, compasión hacia los más débiles, obediencia del Padre, coherencia de vida, perspectiva eterna de lo que dice, entrega absoluta en la Cruz, amor, fraternidad, gracia que nos da, la vida nueva de resucitado y porque es Dios.
Los sacerdotes del templo, del partido de los saduceos, no creen, sólo viven para sí mismos y por eso no recibieron a Juan Bautista. Nuestras acciones son fecundas hacia los otros cuando: implicamos el corazón, nos sabemos enviados por Dios, buscamos la unidad y servimos con alegría.
Oración: Señor, ven a reinar en mi corazón, tu Presencia me sostiene.
Contemplación:
Busco reconocimiento y tener poder, para que los otros me respeten…
«Yo Soy tu Hermano y servidor; mi anhelo es amarte…».
Quiero vivir para entregarme a Ti y a los otros.
Acción: Hacerme servidor del prójimo.
Hno. Javier Lázaro sc.
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