Lectura: “Jesús les mostró sus manos y su costado. Los discípulos se llenaron de alegría cuando vieron al Señor. Jesús les dijo de nuevo: «¡La paz esté con ustedes! Como el Padre me envió a mí, Yo también los envío a ustedes» Al decirles esto, sopló sobre ellos y añadió «Reciban al Espíritu Santo»”. (Jn 20, 20-22)
Meditación:
Jesús, al mostrarnos las llagas de sus manos y de su costado, nos indica hasta dónde llega su entrega; por nuestro amor se ofrece como Dios y Hombre, al Padre, que corresponde resucitándolo al tercer día. De esta efusión de amor procede el Espíritu Santo, que a su vez nos lo envían para que tengamos la vida divina.
Al recibir al Espíritu Santo nos llenamos de sus dones – sabiduría, entendimiento, ciencia, consejo, fortaleza, piedad y temor de Dios- Pero también podemos gustar sus frutos, en este evangelio se nos nombran dos: la paz que Jesús nos da y la alegría.
Al acoger al Espíritu Santo nos llenamos del gozo espiritual, que se puede acrecentar más y más, según la disposición de nuestro corazón, pero que no podemos contener; necesitamos comunicarlo a los demás. Así, Cristo nos envía a llevar la Buena Noticia a todo el mundo.
Oración: Ven Espíritu Santo y enciéndeme en el fuego de tu Amor.
Contemplación:
Algunas veces me siento cansado… pues creo que estoy solo…
«Yo te doy el Espíritu, que te llena de paz y alegría. Vivimos en tu corazón…».
Lléname de tu Amor, quiero ser tu testigo.
Acción: Invocar al Espíritu Santo.
Hno. Javier Lázaro sc.
Copyright © 2025 Colegio Belgrano