Lectura: “Jesús les respondió: «¿Por qué me buscaban? ¿No sabían que Yo debo ocuparme de los asuntos de mi Padre?». Ellos no entendieron lo que les decía. Él regresó con sus padres a Nazaret y vivía sujeto a ellos. Su madre conservaba estas cosas en su corazón”. (Lc 2, 49-51)
Meditación:
Jesús en su adolescencia ya siente el llamado del Padre para anunciar el Reino y se queda en el templo de Jerusalén entre los doctores; la Virgen María y José, lo buscan hasta que lo encuentran, pues todavía no ha llegado su hora. Le ayudan a discernir su vocación, la misión que el Padre del cielo le encomienda.
María y José, sí saben que Jesús se debe ocupar de las cosas del Padre; pues su vocación también está orientada a la salvación de todos los hombres. La Virgen, como Madre ante la respuesta de Jesús, guarda silencio, pero conserva todo en su Corazón Inmaculado, se deja iluminar por el Espíritu Santo, que le irá desvelando lo que tenga que saber Ella y Jesús.
María escucha, con su Corazón purísimo, puede acoger la verdad divina y hacer que ilumine el Camino, para vivir con la alegría de la comunión, haciendo en toda su voluntad.
Oración: Virgen María, enséñame a orientar mi corazón sólo hacia Dios.
Contemplación:
Me llamas a educar… María, como Tú necesito ser el buen pastor de los niños.
«Yo soy tu Madre, te cuido… escucha la voz del Espíritu».
Quiero ser el servidor del Señor, toma mi corazón».
Acción: Cuidar la presencia de Dios en mi corazón.
Hno. Javier Lázaro sc.
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