• ¡Señor prepara mi corazón, para que dé los frutos del Reino!

    Lectura: “Los del borde del camino son … Los del terreno pedregoso son… Lo que cayó entre abrojos son… Lo de la tierra buena son los que escuchan la palabra con un corazón noble y generoso, la guardan y dan fruto con perseverancia”. (Lc 8, 12-15) Meditación: Dios siempre está sembrando la buena semilla del Reino en nuestro…

  • ¡Señor, gracias por elegirme y llamarme para que te siga!

    Lectura: “Iba Jesús caminando de ciudad en ciudad y de pueblo en pueblo, proclamando y anunciando la Buena Noticia del reino de Dios, acompañado por los Doce, y por algunas mujeres, que habían sido curadas de espíritus malos y de enfermedades: María la Magdalena, de la que habían salido siete demonios”. (Lc 8, 1-2) Meditación: Para el…

  • ¡Señor dame humildad y haz que me eche a tus pies confiado!

    Lectura: “Una mujer pecadora… Y colocándose detrás de Jesús, se puso a llorar a sus pies y comenzó a bañarlos con sus lágrimas; los secaba con sus cabellos, los cubría de besos y los ungía con perfume. Al ver esto, el fariseo que lo había invitado pensó: «Si este hombre fuera profeta, sabría quién es la mujer…

  • ¡Señor, despierta mi corazón, sólo es tuyo!

    Lectura: ««¿A quién, pues, compararé los hombres de esta generación? ¿A quién son semejantes? Se asemejan a unos niños, sentados en la plaza, que gritan a otros aquello de: “Hemos tocado la flauta y no habéis bailado, hemos entonado lamentaciones, y no habéis llorado»». (Lc 7, 31-32) Meditación: Jesús nos alerta sobre la tibieza, la indiferencia y la…

  • Señor, haz que dé vida a los demás comprometidamente

    Lectura: “Llevaban a enterrar al hijo único de una mujer viuda y, … al verla, el Señor se conmovió y le dijo: «No llores» … y Jesús dijo: «Joven, yo te lo ordeno, levántate». El muerto se incorporó y empezó a hablar. Y Jesús se lo entregó a su madre». (Lc 7, 12-15). Meditación: Jesús ve…

  • Señor, haz que escuche tu Palabra y la guarde en mi corazón

    Lectura: “No estaba lejos de la casa, cuando el centurión le envió unos amigos a decirle: «Señor, no te molestes, porque no soy digno de que entres bajo mi techo; por eso tampoco me creí digno de venir a ti personalmente. Di una palabra y mi criado quedará sano»”. (Lc 7, 6-7) Meditación: El centurión, un soldado…

  • Señor, haz que escuche tu Palabra y la guarde en mi corazón

    Lectura: “No estaba lejos de la casa, cuando el centurión le envió unos amigos a decirle: «Señor, no te molestes, porque no soy digno de que entres bajo mi techo; por eso tampoco me creí digno de venir a ti personalmente. Di una palabra y mi criado quedará sano»”. (Lc 7, 6-7) Meditación: El centurión, un soldado…

  • Señor, hazme nacer de nuevo del Espíritu, sólo soy tuyo

    Lectura: “Nicodemo le preguntó: «¿Cómo un hombre puede nacer cuando ya es viejo?»… Jesús le respondió: «Te aseguro que el que no nace del agua y del Espíritu no puede entrar en el Reino de Dios. Lo que nace de la carne es carne, lo que nace de Espíritu es espíritu»”. (Jn 3,4-6) Meditación: La amistad con…

  • ¡Señor, sé mi Roca, en Quien me sostenga y mi alcázar protector!

    Lectura: “Todo el que viene a mí, escucha mis palabras y las pone en práctica, os voy a decir a quién se parece: se parece a uno que edificó una casa: cavó, ahondó y puso los cimientos sobre roca; vino una crecida, arremetió el río contra aquella casa, y no pudo derribarla, porque estaba sólidamente construida”…

  • ¡Señor, purifica mi corazón y dame una mirada compasiva!

    Lectura: “¿Por qué te fijas en la mota que tiene tu hermano en el ojo y no reparas en la viga que llevas en el tuyo? ¿Cómo puedes decirle a tu hermano: “Hermano, déjame que te saque la mota del ojo”, ¿sin fijarte en la viga que llevas en el tuyo?” (Lc 6, 41-42). Meditación: Con suma…